Aceites de semillas y frutos secos…

 

Los frutos secos resultan muy energéticos por lo que son muy apropiados para personas que realizan un intenso ejercicio. Poseen un alto contenido en calorías y grasas, pero a diferencia de lo que se cree, consumidos con moderación, sacian y no engordan; y las grasas que contienen son de primera calidad, favoreciendo muchos procesos orgánicos. Seria un grave error renunciar a todos sus beneficios basándonos exclusivamente en estas ideas erróneas. Los aceites que se extraen de ellos contienen todas sus propiedades:

–          Aceite Virgen de Pistacho de Irán: este aceite contiene todas las cualidades de los pistachos. Tienen muchos nutrientes, como vitamina A, acido fólico, calcio, potasio, fósforo, magnesio y hierro, por lo que van bien en casos de anemia. Son ideales para regular el transito intestinal por la fibra que contienen. Y su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados, monoinsaturados y ácido oleico contribuye a bajar el colesterol y la hipertensión.
Está indicado también para tratar afecciones cardiovasculares y procesos degenerativos, y se recomienda su ingestión como apoyo nutricional durante el embarazo y como medio natural de prevenir el cáncer y la arterioesclerosis. Curiosamente, esta considerado un afrodisíaco natural, estimulando el apetito sexual.

–          Aceite Virgen Semillas de Calabaza: las semillas de calabaza son muy ricas en ácidos grasos esenciales omega 3 y 6. El primero reduce la hipertensión, el colesterol y la inflamación. El segundo es favorable para el sistema circulatorio, y reduce los síntomas del síndrome premenstrual. Contienen vitamina A y E, además de ser muy ricas en zinc. Las vitaminas confieren a este aceite propiedades antioxidantes, y el zinc lo convierte en un recurso totalmente positivo para la piel y la próstata. Entre sus muchas propiedades, elimina parásitos intestinales, mejora los síntomas del reuma y la artritis por su acido salicílico, estimula el páncreas disminuyendo la glucemia, elimina mucosidades y evita la retención de líquidos.

–          Aceite Virgen de Semillas de Sésamo: el sésamo es conocido principalmente por su alta cantidad en calcio, por lo que es recomendado en el embarazo y la menopausia. Fortalece los huesos y previene la osteoporosis. También es muy rico en hierro, siendo requerido en procesos anémicos. Reduce el colesterol y previene la infertilidad masculina y los problemas de próstata debido al zinc que contiene. Fortalece y relaja el sistema nervioso. Es rico en zinc, omega 6 y vitamina E.

Este aceite es muy utilizado en cosmética por ejercer propiedades hidratantes y nutritivas sobre la piel y el cabello. Se utiliza como aceite de masaje y como fotoprotector a la vez que favorece el bronceado.

–          Aceite Virgen de Semillas de Amapola: la principal propiedad de la amapola es su efecto sobre el sistema nervioso, pues resulta relajante y sedante, siendo recomendable en periodos o estados de estrés y nerviosismo. Además, se utiliza como calmante de la tos y expectorante. Es una excelente fuente de calcio, magnesio, hierro, sodio y fósforo, entre otros minerales.

–          Aceite de Pipas de Girasol: este aceite contiene todas las propiedades de las semillas de girasol. Son buenas para el corazón, el cerebro, el sistema inmunitario, la anemia y la piel. Contienen acido fólico que evita las malformaciones del feto durante el embarazo, y ácidos grasos que previenen el colesterol y los problemas cardiovasculares. Su alto contenido en fósforo mejora la memoria y los procesos cognitivos en general. Parece que mejora la fertilidad. Combate la fatiga y los problemas nerviosos. Y posee calcio que favorece el estado de los huesos, dientes y uñas.

–          Aceite Virgen de Nueces frescas de Grenoble: la nuez es un alimento energético y muy nutritivo. Es rica en vitaminas del grupo B, A, E, y sales minerales como calcio, zinc,  fósforo, magnesio y azufre. Contiene una alta cantidad de proteínas especialmente de alto valor biológico, lo que la hace altamente reconstructora y reconstituyente; pero es escasa en hidratos de carbono, por lo que será favorable para personas con diabetes. La alta presencia de fósforo y vitaminas del grupo B le confieren propiedades beneficiosas para el sistema nervioso, especialmente para la memoria y todos los procesos cognitivos. Ayuda en procesos depresivos y combate la fatiga.

Es rica en acido oleico, por lo que es estupenda para luchar contra el colesterol, y en acido linoleico, por lo que previene enfermedades del sistema cardiovascular. El zinc que contiene la hace adecuada para cuidar y nutrir la piel y el cabello. Su alto contenido en calcio la hace imprescindible para los huesos, así como para combatir la osteoporosis, por lo que será muy recomendada en mujeres postmenopáusicas.

–          Aceite Virgen de Avellana: el aceite de  avellana posee una gran cantidad de principios nutritivos como la arginina, que previene enfermedades cardiovasculares y reduce el colesterol. Es un alimento que ayuda a reconstituir los tejidos por su albúmina, a defendernos de las bajas temperaturas por su gran riqueza en grasas, además de ser mineralizante por el aporte de hidratos de carbono y sales minerales que contiene, como calcio, magnesio, manganeso, fósforo, azufre y hierro, además de vitaminas A, B, C y E. Son ricas en B6 y acido fólico, por lo que son importantes para el embarazo y el recién nacido. Al ser  ricas en fibra vegetal facilitan el transito intestinal y combaten el estreñimiento.

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